MI PUEBLO
Mariano Coronas Cabrero
Natural de Labuerda. Maestro de Primaria y Director de la revista EL GURRIÓN
 

Cuando uno piensa en el pueblo que lo vio nacer, frecuentemente siente que vuelve a la infancia. La infancia suele ser el tiempo en el que brotan las raíces más profundas, aquéllas que seguirán bombeando sensaciones mientras la planta -cada uno de nosotros y nosotras- continúa su camino por la vida.

Quien así les habla es alguien que está convencido de ello. Digamos que veo la infancia como un depósito del que sigo, de vez en cuando, extrayendo una mirada, un sentimiento, una vivencia, una amistad para filtrar o procesar determinadas realidades a las que uno debe enfrentarse en su vivir diario. Por todo ello -y por otras razones- Labuerda es para mí un territorio nutricional, un referente necesario, un espacio al que regreso con frecuencia, física y mentalmente.

PINCELADAS DEL PASADO

Este pueblo, espléndidamente situado en la margen derecha del alto Cinca, ha tenido una evolución calcada a la de tantos pueblos de la provincia que vieron sentenciada la forma de vida que posibilitó su existencia y desarrollo durante generaciones y sintieron -desgarradoramente- que la sangre fluía de su interior y quedaban sin aliento.

En la década de los años sesenta un buen número de familias cierran la puerta de sus casas y emprenden el incierto camino de la emigración interior. Ponían punto y final -o al menos con esa intención se iban- al abandono administrativo y a las penurias cotidianas y se iban con un punto de amargura pero también con un asomo de esperanza. Otro importante número de familias se quedan en el pueblo y continúan con sus esforzadas actividades económicas: poca agricultura, algo de ganadería, algunos oficios y algunos trabajos en la comarca son los principales medios de sustento. Hay, pues, un tiempo en que el pueblo camina, con bastante rapidez, cuesta abajo; nada diferente, desde luego, de lo que ocurrió en tantos otros pueblos de la comarca de Sobrarbe.

Labuerda sigue siendo un pueblo bien situado, geográficamente hablando. Podríamos decir que está en el corazón de la comarca, un poco escorado hacia el este. Se asienta al lado de la carretera, en terreno llano y, por tanto, de fácil y cómodo acceso. Forma un triángulo geográfico con Boltaña y Aínsa y ha recuperado, en los últimos tiempos, el protagonismo que tuvo. No debemos olvidar que Labuerda era el primer pueblo que encontraban los montañeses de Vio, Bielsa, Chistau…cuando bajaban en busca de provisiones: había comercios, vino y aceite en muchas casas y era lugar de parada de las numerosas y bien nutridas cabañas ovinas cuando realizaban el viaje de bajada o el de subida entre los altos valles y la Tierra Baja.

LOS SERVICIOS LOCALES Y COMARCALES

Actualmente, Labuerda alberga dos equipamientos comarcales de importancia: la emisora de Radio Sobrarbe, como vehículo diario de comunicación entre las gentes del Sobrarbe y un novedoso centro de teletrabajo. Nuestro pueblo es lugar de paso y de parada para mucha gente que circula hacia Francia o que regresa del vecino país. Los establecimientos hoteleros y el camping tienen merecida y bien ganada fama y cuentan cada fin de semana y en periodos vacacionales con nutridas y entusiastas clientelas que han descubierto que si suben por Sobrarbe, pueden ver esto o aquello (¡hay tanto donde elegir!) pero donde deben ir a comer es a Labuerda. Los equipamientos continúan con panadería y tienda, taller de reparaciones, gasolinera, taller de carpintería metálica, tiendas de artesanía en época vacacional, turismo rural…

LA ARQUITECTURA TRADICIONAL

Tanto Labuerda como San Vicente de Labuerda (pequeña población aneja) pueden mostrar singulares ejemplos de arquitectura tradicional en sus calles, plazuelas, casas, etc. Encontramos arcadas grandes y restauradas resguardando la entrada de algunas casas, artísticas chimeneas, llamadores de forja en las puertas…San Vicente posee una hermosa iglesia románica con valioso retablo en el altar mayor y una torre defensiva, la de los Buil que nos sugieren tiempos de mayor esplendor. En Labuerda aún es posible encontrar rincones entrañables, fachadas restauradas, portaladas de grandes dovelas y un espectacular conjunto de torre e iglesia, datadas ambas en el siglo XVI.

LAS FIESTAS

Mi pueblo celebra fiestas mayores en el mes de agosto (San Roque); fiestas populares y muy concurridas (en Sobrarbe hay mucha gente para esas fechas y Labuerda se beneficia de esa circunstancia, de su buena situación, de su excelente Plaza Mayor y de una organización festiva especial, asumida desde siempre por los mozos y mozas del pueblo). En enero se celebra la fiesta de San Sebastián (fiesta pequeña, pero entrañable y en la que participa casi todo el pueblo; se hace hoguera, cenas, comida, ronda y baile). En el mes de mayo se acude de romería a San Visorio, junto a la gente de Banastón, San Vicente y el pueblo francés de Cadheilan Trachère. El día de Nochebuena es tradición encender una gran hoguera en medio de la Plaza y salir a charlar, calentarse (antiguamente, la leña de esta hoguera era acarreada por los zagales del pueblo durante todo el mes de diciembre, a la salida de la escuela).

LA CULTURA

Labuerda cuenta con la Asociación Cultural COCULLÓN, de reciente creación, que ha recogido una larga tradición de activismo cultural nacido ya en los años setenta, y ha puesto en marcha diversas iniciativas para ocupar el tiempo de ocio: exposiciones, teatro, viajes, charlas, degustaciones diversas… animando a la participación de todas las personas del pueblo y que sigue planificando dinámicamente acciones para el futuro más inmediato.

Cuenta también con una publicación periódica -EL GURRIÓN- de aparición trimestral que nació en el año 1980 y de la que se han editado 86 números. Esta revista es un ejemplo singular de cómo es posible crear y mantener un medio de comunicación alternativo. Es la revista más antigua de la comarca y la que más números ha editado nunca.

Dentro del Edificio municipal (la antigua "Casa-Escuela") hay una biblioteca pública que cuenta con unos 3.500 documentos, que se abre a diario en periodos vacacionales y que presta sus fondos todo el año. El citado edificio alberga también un salón social para celebrar reuniones y fiestas o asistir a charlas, proyecciones… y una sala de exposiciones.

Los pueblos de Sobrabe ya tocaron fondo y, desde hace unos años, se asiste a un proceso de recuperación lento, pero paulatino. Bien es cierto que, en ocasiones, las casas se arreglan para vivir en ellas algunos fines de semana, en vacaciones y cuando llegue la jubilación, pero siempre es preferible eso que el estado en que se encontraban hace diez o quince años.

Creo que Labuerda está atravesando un tiempo de moderada bonanza; hay niños y niñas por sus calles; hay gente joven que se ha quedado a vivir y a trabajar en el pueblo y hay siempre una sensación esperanzadora de que, aunque sea poco a poco, se irá a mejor. También existe el convencimiento de que la salvación de los pueblos pasa porque la comarca de Sobrarbe adquiera mayor protagonismo o encuentre algún tipo de actividad económica que la relance. Todos los pueblos que la forman se beneficiarían de ello.

Cuando uno piensa en el pueblo que le vio nacer es difícil que hable del mismo con mucha objetividad. Muy probablemente, me habrá ocurrido eso. Me someto, no obstante, al juicio de quienes lean estas líneas, con la seguridad de que sabrán entender esos pequeños deslices; son propios de alguien que sólo ha pretendido hacer una presentación general de su pueblo, haciéndoles llegar de paso la invitación de acercarse hasta él cuando viajen por la comarca. Labuerda no les defraudará.